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Entrevista a Alfonso Biel, presidente de Asobiocom

La Asociación Española de Plásticos Biodegradables y Compostables (Asobiocom) surge de la necesidad de los productores y transformadores de plásticos biodegradables compostables de estar representados y de ofrecer un interlocutor tanto para autoridades como para usuarios y consumidores, con una misión clara: el desarrollo de este sector. Alfonso Biel, presidente de la recién constituida asociación, explica en esta entrevista por qué es tan importante para esta industria y para la sociedad la labor que desempeña Asobiocom.


Alfonso Biel, presidente Asobiocom.

¿Con qué objetivo nace la asociación que preside?

Con el de promover el uso y la imagen de los plásticos biodegradables compostables en España y proteger al sector industrial contra las prácticas no éticas y la competencia desleal.

¿Y quién integra Asobiocom?

La componen productores y transformadores de plásticos biodegradables compostables que cumplen con la normativa En 13432 y EN17995. En las actividades están implicados transformadores, fabricantes de materias primas, actividades relacionadas e instituciones y asociaciones.

Hábleme de las ventajas del uso de plásticos biodegradables y compostables.

Los plásticos biodegradables compostables, como indica su nombre, se pueden compostar junto con los residuos orgánicos (para obtener abono), de forma que mejora las características del compost obtenido. Esto supone una gran ventaja medioambiental, conseguir dar una segunda vida para un producto, en este caso como compost y mejorar las características, además de facilitar la labor del usuario, que lo puede depositar entre la fracción orgánica sin requerir separación. En muchos casos los plásticos compostables son procedentes de materia prima vegetal (fuente renovable), esto también lleva asociados beneficios medioambientales.

¿En qué aplicaciones cree más viable el uso de este tipo de plásticos?

En principio para las aplicaciones que resulta más útil son todas aquellas en las que lo más conveniente sea que el residuo se deposite en la fracción orgánica, como envases alimentarios, agricultura, como bolsa y envase de fracción orgánica, u otros que por las características de su uso sea recomendable la gestión del residuo junto con la fracción orgánica.

Con la fracción orgánica…

Sí, al contenedor marrón. El problema es que en numerosos municipios de España no existe ese contenedor y, por tanto, el desconocimiento por parte del consumidor es bastante acusado. Para optimizar el proceso de reciclado es conveniente que las diferentes fracciones sean lo más homogéneas posibles, y un tipo de plástico dentro de una fracción de otros no compatibles, supone una interferencia que dificulta el reciclado.

¿Cree al ciudadano implicado con el reciclaje y la sostenibilidad?

Tendría que haber una mayor implicación por parte de las instituciones ya que el usuario final desconoce dónde debe depositar los productos biodegradables compostables.

Para muchos, el discurso de los fabricantes de materiales plásticos y de los transformadores tiende a culpar al consumidor final del mal uso que éste le da a los productos. Aunque sí es cierto que lo que hagamos con una bolsa de plástico tras su uso es nuestra responsabilidad, también lo es que el origen del “problema” parte del fabricante, que es quien pone en manos del consumidor esa bolsa o artículo de plástico, afirman. ¿No cree que deberían compartir la responsabilidad e implicarse más con esta situación, es decir, divulgar, informar y velar porque esa bolsa o ese artículo no acabe, por ejemplo, en una isla flotante en medio del océano?

Permítame matizar. Yo no hablaría de culpabilizar, en ningún caso se habla de culpa ni se tiene intención de culpabilizar, pero sí de sensibilizar, y por un motivo lógico: los plásticos, en general, son materiales con alta inercia, no son fácilmente atacables en los diferentes medios. De hecho, están pensados con este objetivo: máxima resistencia con muy bajo peso, y esto lo cumplen a la perfección.

Entiendo.

A la vez los plásticos ofrecen diferentes opciones a la hora de gestionar sus residuos (reciclado, valorización energética, compostaje…), y puede ser medioambientalmente más favorable una u otra forma no sólo en función de las características del plástico, también de la aplicación, condición del residuo o incluso otros factores externos al plástico.

Y eso es positivo…

Sí, es muy bueno el poder ofrecer un abanico amplio de opciones para elegir o seleccionar, sin embargo, es cierto que para que todo lo anterior se desarrolle de una forma óptima se requiere fracciones lo más homogéneas posible, y esto es algo que se escapa del posible control de la industria del plástico. De ahí la importancia y porqué insistimos tanto en que el trabajo empieza en la acción del ciudadano.

¿Entonces qué hace el sector por “educar” a la población?

A través de la Asociación de Transformadores de Plástico en España (Anaip), la industria de transformación de plásticos viene haciendo esfuerzos para sensibilizar y promover actitudes ciudadanas cívicas para evitar el abandono inadecuado de los plásticos.

¿Qué tipo de acciones se han llevado a cabo?

Por ejemplo, entre 2007 y 2008 se desarrolló la ‘Semana de los Plásticos en la ESO’, con una parte extensa sobre los aspectos medioambientales y el uso de los contenedores. Llegamos a 12.000 alumnos y 200 profesores en centros de ESO de toda España. Además, se han realizado acciones de sensibilización en el marco de los trabajadores del sector, una guía de gestión de residuos particularizada, y se ha participado en campañas de consumo responsable.

¿Y es suficiente?

No, somos conscientes de que hay que hacer más. Pero todo ello se ha realizado con recursos propios de la industria, sin ayudas económicas de ningún tipo, lo cual, para una industria tan atomizada como lo es la transformación de plástico en España, créame que supone un esfuerzo importante. Por ello, permítame sustituir su expresión “debe involucrarse” por “debe seguir involucrada”.


Hábleme de las normativas que regulan este tipo de plásticos. ¿Las cree acertadas?

Los plásticos biodegradables-compostables son aquellos que cumplen con la normativa EN-13432 y que son fabricados únicamente a partir de recursos naturales no fósiles. En esta línea, proliferan productos que no cumplen con la normativa y que podemos encontrar en muchos supermercados de toda la geografía española. Muchos fabricantes etiquetan sus productos como biodegradables sin serlo.

¿Por ejemplo?

Los oxo–degradables no son un material biodegrable sólo fragmentable, confundiendo al consumidor que lo considera totalmente biodegradable. Un informe realizado en 2011 por la Agencia de Medio Ambiente de Reino Unido, ha puesto de manifiesto que las bolsas de plástico actuales son la mejor alternativa desde el punto de vista medioambiental de las bolsas existentes en el mercado.

Para que un producto sea considerado biodegradable debe cumplir la norma EN 13432, que se verifica con los certificados ‘OK Compost y Compostable’ que deben imprimirse en cada bolsa con la numeración del fabricante.

¿En qué medida cree que ha afectado la política de cobro de las bolsas?

Muy negativamente. Da una imagen de ecología y la realidad es que un producto no es ni más ni menos ecológico porque se cobre o no, lo es por su ACV (Análisis de Ciclo de Vida), y en las bolsas de plástico tradicionales este ACV es mejor que el papel, tejido sin tejer, bolsas de rafia y un largo etcétera.

Uno de los cometidos de la asociación es velar por el buen nombre del sector y denunciar a aquellas compañías que venden sus productos como biodegradables-compostables sin serlo. ¿Tan común es esta práctica?

Es prioritario explicar y ofrecer a los consumidores una información detallada sobre las propiedades y características de los productos biodegradables, evitando así que se sientan engañados cuando compren bolsas realizadas por otro tipo de materiales que no cumplen con la normativa. Muchos fabricantes etiquetan sus productos como biodegradables, siendo falso. Es el caso de los oxo–degradables, que comentaba antes.

Los productos biodegradables son la mejor alternativa para contribuir al desarrollo sostenible, y las bolsas fabricadas a partir de fécula de patata son 100% biodegradables, reutilizables, compostables y desaparecen en menos de 180 días sin efectos contaminantes para el medio ambiente, además de cumplir la normativa vigente. Algunos países como Bélgica, Francia, Letonia y Reino Unido ya han empezado a posicionarse al respecto y están reduciendo poco a poco el uso de materiales oxo-fragmentables para demostrar la importancia de refutar los productos oxo y sus afirmaciones de biodegradabilidad, ya que no cumplen con la normativa vigente.

¿En qué porcentaje cree que los bioplásticos pueden realmente sustituir a los plásticos convencionales?

En estos momentos no podemos responder a esta cuestión. En Asobiocom, uno de los trabajos que se está abordando justamente es un informe de datos referidos a España. Quizá cuando esté acabado este informe podamos sacar conclusiones y hacer estimaciones.

Un uso masivo de la industria de los plásticos de recursos renovables —como el maíz, por ejemplo— para producir plásticos obligaría a dedicar una buena parte de las cosechas mundiales a esta aplicación. ¿Tiene esto sentido? ¿Qué opina?

Como he comentado, estos plásticos biodegradables compostables tienen como aplicaciones naturales aquellas relacionadas con el depósito junto a la fracción orgánica. A nuestro modo de ver, en este contexto lo que hay que conseguir es que los cultivos para la obtención de estos plásticos ayuden a que la tierra que en estos momentos está sin cultivar y sin explotar pueda ser rentabilizada con explotaciones de estos cultivos, con alto valor añadido. Creemos realmente que con racionalización no debe producirse una competencia masiva entre cultivo alimentario-no alimentario, sino el aprovechamiento de tierras que actualmente se encuentran vacías y sin aprovechar.


Alfonso Biel (a la izquierda), junto a Jordi Simón, director técnico de la asociación, durante la presentación oficial de la Asobiocom en Hispack 2012.
 

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